Una cosa es ser un turista y otra ser un viajero. El turista es aquel que va a un lugar sin motivación, simplemente porque alguien le ha dicho que es bonito o porque lo ha visto en la televisión. El viajero es aquel que no tiene billete de vuelta, que se impregna de la cultura del país, que habla con los nativos, que viaja con "los brazos abiertos y el corazón a la escucha", como diría Nesemu. Ya lo explicaba Javier Reverte: "los viajes hay que vivirlos por partida triple, en tres estados. Primero, antes de viajar, empapándonos de esa cultura que vamos a visitar, leyendo a sus escritores, buscando las huellas de su historia; segundo, durante el viaje, siendo un observador agudo, cambiando los planes sobre la marcha, dejándote llevar y abrazar por los demás; tercero, a la vuelta de tu viaje, compartiendo los saberes y experiencias que el viaje te ha reportado."
“El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo tienen la oportunidad de leer una de sus páginas”.
San Agustín