
El Gran Bazar alberga miles de tiendas repartidas en multitud de callejuelas. No tengáis miedo a perderos en su interior, de hecho dejarse llevar es precisamente uno de sus principales encantos. Fue fundado en la época otomana por el sultán Mehmet II, “El Conquistador” y ha sido víctima de varios incendios, siendo reformado en 1954. A los establecimientos tradicionales, en los últimos años se han ido añadiendo restaurantes, cafeterías, bancos... El nombre de las calles se corresponde con los productos que se venden en ellas, que van desde alfombras orientales a joyas, ornamentos, lámparas, textil, artículos de artesanía... Preparaos para sacar vuestras dotes en el arte del regateo y volver a casa con una maleta extra.
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El Bazar Egipcio o Bazar de las Especias, en cambio, está dedicado principalmente a la alimentación y las especias. Se encuentra en el antiguo barrio judío, y alberga en su interior aproximadamente cien tiendas. Es el lugar ideal para encontrar los dulces típicos, sus famosos tés, las especias más utilizadas en la cocina turca... Además, el ambiente del que se disfruta en inigualable, exótico y colorista. Pese a que los alimentos son el producto central, con los años, sin embargo, el bazar se ha ido abriendo poco a poco a otro tipo de artículos.