
A 130 metros de altura y coronado por la cúpula blanca del Sacré Coeur, Montmartre se extiende por inclinadas calles que aún conservan numerosos resquicios del barrio impresionista que un día fue. En la actualidad, sigue siendo una de las zonas con más encanto de París, sorprendiendo en cada esquina con sus acogedores cafés, sus viejos edificios, sus coloridas plazas o su ambiente todavía bohemio.
Desde el Moulin Rouge hasta el Sacré Coeur, pasando por sus empinadas y estrechas calles o su famoso cementerio, Montmartre exhala arte por cada uno de sus rincones. Su atmósfera inconfundible es heredera del París del siglo XIX, época en la que el barrio se convirtió en hogar de numerosos escritores y artistas, que encontraban allí el lugar perfecto para desarrollar su libre y bohemia existencia. Nombres como Pablo Picasso, Vincent Van Gogh, Henri Matisse, Pierre-Auguste Renoir, Edgar Degas o Toulouse-Lautrec escogieron este lugar como fuente de inspiración. Todavía hoy, las calles de Montmartre albergan varias galerías y museos, y la Place du Tertre se llena cada día de artistas que venden sus pinturas o hacen retratos a los turistas.
Montmartre se extiende por una colina que le da su nombre, desde donde se pueden observar impresionantes vistas de la ciudad. Sería imperdonable visitar la capital francesa y no dedicar un día a perderse por sus calles y dejarse llevar por sus gentes, sus tiendas, sus plazas, sus puestos de fruta o sus cafés. En el mismo barrio, pueden encontrarse además diferentes ambientes. A los pies de la colina, Montmartre limita con el boulevard de Clichy. En esta avenida se alojaban los populares cabarets de la ciudad y en ella todavía se encuentra el Moulin Rouge, que sigue ofreciendo espectáculos nocturnos que evocan el ambiente de la Belle Époque.
Otro de los lugares destacados de este barrio es el cementerio de Montmartre, espacio de descanso final de muchos artistas que vivieron y trabajaron en esta zona de París. Los turistas, invadidos por su atmósfera romántica y decadente, suelen visitarlo y contemplar tumbas como las de Edgar Degas, Alexandre Dumas, Leon Foucault, Stendhal, François Truffaut o Émile Zola.
Finalmente, culminando el barrio se encuentra el Sacre-Coeur. La basílica, completamente blanca, reposa sobre una gran cripta. La nave está coronada por una cúpula que se alza unos 200 metros por encima de la ciudad. En días claros, las vistas pueden alcanzar aproximadamente 50 kilómetros a la redonda. En su interior, el Sacre-Coeur alberga la campana más grande de Francia, bautizada como "Savoyarde", y un enorme mosaico que representa el Sagrado Corazón de Jesús. Para llegar hasta la basílica, se puede optar por subir a pie, mediante las largas escalinatas de piedra que recorren Montmartre, o utilizando el famoso funicular.